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Terminalo vos

Soy esa voz que te aturde. No sabes que hacer conmigo. Gritas, y te aferras a los recuerdos más dolorosos. Soy esa maldita presencia en tu cabeza, que no para de girar. Soy la consciencia de tu consciencia que me impide salir de ahí. Querés seguir siendo mía pero tu orgullo te gana. La impotencia de tu error no te deja pedir perdon. Soy tu costumbre, la que tira todo a la borda por creer en lo que no existe. Soy quien te mostró lo que nadie supo ver de vos. Puedo ser cada uno de los parches de tu corazón, y a la vez el Lucifer de tus sueños. Puedo intentar ser tu esclavo, tu fervor, tu pasión, y tu cóctel de indecisiones. Soy cada uno de los estrechos que te separan de mi. Soy tu miel, tu amargura, y tu noche triste. Intento ser quien te acompaña en la vida, y quien te recorre tus defectos como maravillas. Quiero dejar de ser el malo de esta película. Permitime tener otro papel. Soy todo lo que querés ser, y todo lo que querés que sea. Lo demás no importa. Lo demás, no lo...

Día

El día que me guste el invierno y las flores broten de mi jardín. El día que la lluvia deje de apasionarme y las gotas me permitan tomar una buena foto. El día en que los duendes pintados en mi pared cobren vida y te vayan a buscar. El día en que los sentimientos se separen de la verdad, y la mentira pueda castigar a quienes merezcan no estar acá. El día en que el sol deje de atraparme, y que el agua deje de ser un pasatiempo para mí. El día en que el cigarrillo me deje y el humo que está entre mis paredes se pueda esfumar. El día en que no quiera ver la luz porque la tristeza me atrae más. El día en que tus ojos me dejen de iluminar, desde donde sea que estás. El día en que las nubes dejen de avanzar queriendo hacer encontrar a la luna, tan enamorada, con el sol. El día en que crea en Dios y toda la religión haga que me rinda ante ellos. El día en que la playa deje de ser mi hogar. El día en que los peces sean adorables para mí. El día en que deje de nadar. El día que...

Historias

Y nuestros corazones, rotos, pudieron guardarnos el rencor de querernos tanto. Nunca se sabe en qué puedo terminar, vos bailas mientras mi alma se va marchitando, vos vivís mientras mi interior se apaga, se quema. Pero no es problema, puedo pasarlo a segundo plano. Necesito que lo sepas, pero no como yo, que todavía tengo aquella duda que me mata por saber lo que sentís. Quiero un poco de tu calor, de tu olor, de tu sabor. Es como vibrar. Y todavía sueño que te tengo, porque no imaginé que podía ser tuya pero aprendí a serlo, y nadie lo puede cambiar. Y mientras vos seguís tu ruta, yo escribo por vos, y para vos. Porque es un cuento que merece ser contado.

Estúpido corazón

Vivo mi vida a costa de lo imposible. Y una voz, dentro mío, me dicta cuándo parar. Pero esta vez no. Fue más allá de lo imposible. Me jacté porque pensaba que subestimando los hechos podía salir ganando; pero perdí. Hoy me muevo gracias a los recuerdos de un pasado enamorado, a los buenos recuerdos, que me impulsan a saber que lo que viví  no fue en vano. ¿Quién lo hubiese dicho? ¿Quién lo hubiera pensado? ¿Quién lo hubiese aprobado? Nadie, ninguna persona, ninguno lo aprobaría. Porque realcé lo que ya estaba tachado, un presente destruido y un futuro inexistente. ¡Qué estúpido mi corazón!

No te quiero conmigo

No vaciles, no dudes, no te calles ante mi verdad. No temas, no te quiero cerca mío . Intento que los recuerdos no ocupen un buen lugar en mi cama, prefiero que el frío la atormente. Pero aún así, te puedo sentir. Sólo me queda tu olor en mis sábanas, tu piel en mi piel, tu risa en mi cuello. Me acuesto, y tomo conciencia del gran sabor que me quedó por haber probado tu vida. Y lo recuerdo, como si todavía estuvieses rozando tus labios con los mios. Tu piel, fue particular, diferente a las demás. No tenía esa espesura que suelen mostrar los que no te quieren. Tus ojos eran como una especie de luz que atinaba a mostrarte siempre el camino incorrecto, hasta que entendías que debías ir por el otro lado. Fue lo único que rescato, y me alegro de haberlo aprendido de vos. Y tus manos... tus manos eran ese poder que volvía al mundo irreal. Pero no temas, no te quiero cerca mío . Recuerdo cada fracción de tu cuerpo como si te estuviese tocando ahora mismo, pero no pu...

yA

Ya reí, ya lloré, ya sufrí, ya me fuí. Volví, me quedé, valoré, y perdí. Ya recorrí todos los lugares que siempre soñé, ya disfruté de domingos familiares y pude hacerle un regalo a mi hermano. Ya le dije a mi madre cuánto la amo, y le pedí perdon a mi padre. Fui a confesar mi lujuria, y Dios me agradeció haberlo hecho. Ya medité, y ya se me acabó la paciencia. Ya tomé fotos, ya hice deporte, ya acepté mi afinidad por el cine. Ya fumé, ya bebí, ya le hice el amor a la persona que más amo en este mundo. Ya aprendí de mis errores y pude corregir mis segundas oportunidades. Ya conversé con Satanás y prometió no llevarme con él. Ya corrí palomas y les dí de comer, ya soñé con ser ave y poder volar sobre mí. Ya especulé con recuperar mi consciencia y no gastar mi dineral en cosas sin precio moral. Ya fui sencible por los necesitados y ellos pudieron comprender mi falta de hambre. Ya estudié, ya fui profesional, ya salvé corazones y me perdonaron por cada alma que se fué de mis ma...

Que venga y me haga mal, pero que venga igual

Tocaste mi puerta. Mi corazón dejó de latir. Silencioso preparaste tu indescriptible café, y te sentaste. Me miraste un largo rato, mudo. Sin palabras pudiste darme a entender todo lo que sentías. Me hablaste de cuánto la querías, de tus metas, y de las locuras que agradecías haber compartido conmigo. Me hablaste de lo mucho que te apetece vivir. Me pediste que no deje de saber que estas bien. Me hablaste de lo que habías logrado gracias a tu confianza, y del poder que tenías para conseguir que tu piel esté compartida con los demás. Me suplicaste que deje mi calor para mañana, que escriba con el corazón, que hable de lo que siento. Y pude sincerarme. Por primera vez en mucho tiempo pude hablarte. Con los ojos empañados te conté de mi vida, y maldije que hayas aparecido, nuevamente. Pero a la vez te dí a entender que me importa que de vez en cuando lo hagas. Vení y haceme mal, pero vení igual. Tu presencia me paralizó, pero no fue impedimiento para las palabras. Luego reímos,...