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No quiero - AB

No quiero morir de viejo. No quiero que la vida se canse de mí. No quiero que algún día el espejo me pase factura de lo que no di. Y no quiero morir en misa, prefiero morir de risa en alguna ocasión. No quiero ser noticia por no haber estrenado nunca el corazón. Prefiero vivir y viajar con el viento. Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo. No quiero vivir de recuerdos elegantes. No quiero morirme sin haberme muerto antes. No quiero jugar a tu espalda. No quiero llenarme la boca de fidelidad. No quiero vivir en concreto. No quiero firmar un decreto de conformidad. Prefiero vivir sin respuestas obvias. No quiero abrigo cuando afuera hace calor. Prefiero cartas de amor sin novias. Prefiero novias sin cartas de amor. Prefiero vivir y viajar con el viento. Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo. No quiero vivir de recuerdos elegantes. No quiero morirme sin haberme muerto antes

Sinrisas

Intento, reintento, vuelvo a rehacer. Y borro, y vuelvo a empezar. Ya me sé el cuento de memoria, no puedo contar nada original. No voy a repetir todo lo que nos pasó; vos ya lo sabes. Pero este sí que fue un quiebre. Para mí. Para mis pies. Me desmoroné. Y la valentía de superación que antes brotaba, así porque sí, ya se perdió. Hoy no puedo levantar vuelo. Hoy siento que pago el precio de cada uno de mis errores. Hoy siento que esa punzada inquebrantable me esta carcomiendo. Y me duele. Me duele más que nunca, y me duele de una manera que jamás había sentido. Hoy sufro las consecuencias de tocar fondo, de tocar el cielo, y todos los extremos que existen. Vos fuiste un extremo para mi. Espero volver a sentir tus palabras. Pero ya no puedo seguir con máscaras. Esta vez si que no puedo salir. Esta vez si que ya no me sale reír.

La que; esa que; aquella que.

La que te presta las sábanas, la que te lleva el té a la cama, la que te hace compañía mientras estudias. La más princesa con los otros y la más puta entre nosotros. La que lucha día a día por la integridad. La que supera cualquier fuerza de voluntad. Esa... Esa misma que siempre te dice la verdad. La que erra y asume. Que pisa fuerte y se agiganta. La que el ego no levanta. La que mira de reojo para una mejor perspectiva. La que miente sobre cuánto gastó en el día. La que intenta mejorar y aun así todo le sale mal, y lo que no le sale mal lo hace mal. La que pasa a ser de víctima a victimario. La que sufre cuando no estás y aún así puede remontar su vuelo, y salir a mirar. La que derrocha simpatía y muere por dentro. La que se caga de risa y lentamente se esta consumiendo. La que escucha un "¿Cómo estás?", y responde "De maravilla!"; cuando muere de ganas de decir "Imposible dibujarme una sonrisa". Y aún así la dibuja. Aún así llora en su r...

Pequeño párrafo a contra-reloj

"Vamos a contra-reloj, en el vaivén de unas olas que solo intentan hacernos peso contrario. Llegamos tarde a lo más importante y olvidamos los pequeños valores. Desvalorizamos. En lo cotidiano, en lo no cotidiano. Vivimos pendiente de lo que puede ser mejor, y lo que esta en nuestras manos lo despedazamos tanto, que hasta lo dejamos ir. Y cuando nos ocurre una pérdida cercana, cuando perdemos a alguien, cuando un ser querido muere, ahí nos damos cuenta del verdadero dolor. De la verdadera punzada que se siente cuando el corazón se contrae. Cuando perdemos a alguien nos damos cuenta que los enojos mínimos son los que queremos volver a tener: que se derrame el café en la camisa, enojarnos cuando alguien hace una mala maniobra en un auto, perder un colectivo y llegar cinco minutos más tarde a destino, que los fideos terminen pegados, o que la hija de puta de la profesora de matemáticas nos desapruebe. Jamás podemos retroceder el tiempo. Y realmente nos damos cuenta de eso cuando pe...

Irrefutable

Todo el día estuve buscando inspiración. Incluso cuando anocheció. Y jamás llegó. Imagino que todo se fue por las neuronas que llegaron a una gran conclusión. Hicieron como un auto-reportaje, una recapacitación, inconsciente pero al fin y al cabo, productiva. Me refiero a que a mi cabeza le bastó con leer un par de libros y revolver algunos cajones para darse cuenta que constantemente estaba a expensas del pasado, y de lo que él traía consigo. Rebuscadamente hurgaba por todos esos recovecos que pura y exclusivamente las más oscuras noches pudieron guardar en secreto. Y mi corazón... El corazón es el único órgano que puede funcionar, sólo. Todo puede estar muerto pero si el corazón sigue latiendo, la vida sigue ahí. Nunca creí en estos cuentos de sentimientos, pero aún así también concluí que ese poderoso músculo, cada vez que se contraía volvía al pasado, y a sus vivencias, y recuerdos, risas, llantos, pestes, condenas, y demás sustantivos que lo describen. Toda mi corta vida estuv...

Sentidos

Es tan absurdo escribir sobre lo mismo. Siempre. Es lo más fácil lo dramático, el sexo, el amor, la locura que genera el amor; incluso la muerte misma. Los momentos fugaces de originalidad llegan en los instantes catárticos, desesperantes, de cólera; de borrachera, de droga, de inconsciencia. Son flashes, que hay que atraparlos y no soltarlos. Memorizarlos, y luego redondear la idea. Y uno debe actuar exactamente, con precisión, para que no se escape esa lucidez. Deben interactuar todos los sentidos, sin quebrarse, sin moverse. Agudizados, ceremoniosos, sigilosos. No perder de vista las letras. No importa lo que rodea, lo que gira en torno a nosotros, sobre nosotros. No importa la nada que no existe.Cada palabra debe ser vista una y otra vez, sin que se escape ninguna vocal, ni consonante. Sílabas precisas, exactas, repetitivas porque es corregible. Importa mantener el punto fijo. Sin puntos ni comas. El tacto. Sentir tu piel. Sólo un roce precisamente indefinido logra ese chispas...

Catalina

Sin rastros de expresarse hacia algún lado, buscó incansablemente su costado feliz. Se revolcaba en su interior como si estuviese revolviendo un poco de harina en forma de masa. Revolvía su pasado... ¿Quién había sido? ¿Quién es ahora?. Quiso vencer sus miedos intentando explicar que era simplemente una niña; quiso opacar sus obligaciones con excusas baratas que sólo ella podía entender y creer. Quiso ponerle fichas a su única meta que era poder ser alguien en el futuro. Pero nada podía cambiar su color pálido y su figura triste caminando las calles sin rumbo alguno. Lloraba sin consuelo alguno por las pequeñas y simples complejidades estudiantiles, amorosas o por esas que no tienen explicación coherente y lógica. Reía, con mueca de cansancio. Naturalmente ella vivía aliviada, porque todas estas características las opacaba con su sonrisa  espontánea. Cualquiera creía que era simplemente una vida normal la que llevaba, sin complicaciones, estrech...