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Miedo

Estoy aterrada. Ya no me acuerdo cómo se hacía esto. Perdí mi alegría y mis convicciones; sólo queda el miedo. Eso me aterra. Lloro por el miedo que me genera mi miedo. A todo. Tiemblo. A veces sueño que mis temblores me provocan pesadillas. Una pesadilla de otra pesadilla. Y no puedo salir de ellas. Me despierto, sudo recuerdos, ¿dónde quedó mi paz? Intento salir, pero es un largo camino, y todos los días inhalo y exhalo tras pasar cada árbol, cada pozo, cada piedra. Y cada obstáculo es un nuevo presente y un pasado no pisado. En cada obstáculo me cruzo con todos los males que me paralizaron, con cada punzada que me hizo sangrar. Pero cada vez que miro las cicatrices que me dejaron cada una de ellas, me doy cuenta que nada me hizo sangrar tanto como esto; estoy perdida. A veces me quedo sin aire, siento que no puedo respirar del dolor que me causa simplemente pensar. Perdí mi mayor rasgo, mi mayor característica, perdí mi todo: ya no puedo imaginar. Me duele lo que imagino. Se...

vidA A A

La vida en un salto, me estremece tu canto y el rechinar de tu sonrisa. La vida en un salto, sabes muy bien cómo resumirme. La vida en un salto. En el borde. Perpetua la calma que me hace entender que cada vez que miro alrededor no me interesa saber quién es. Sólo yo. La vida en un salto. Metáfora insoluble. No se entiende. No se explica. ¿Cómo es que la niña ya no está viva? La vida en un salto. En un suspiro. Se va de un arrebato. Para vivir no alcanza con respirar. La vida en un pensamiento, en un cruce de ideas, en un invento. La vida encerrada, encarcelada, sin imágenes ni sorpresas. En la vida no hay vida. Hasta que no la pierdas no sabrás entender lo que significa.

Censura

Tanto tiempo te censuré... Y hoy estás acá. Mordiéndome el estómago. Agujereando mi cerebro como si fueses un gran taladro. Hoy estás acá, mirándome, sintiendo como toda mi sangre transcurre un proceso de congelamiento; mirando como mis ojos intentan desviarse hacia la nada misma. Y te reís. Yo sé que por dentro te reís. De mis censuras, de mis halagos, de mis penas, y mis llantos. Te reís de como poro a poro mi cuerpo se va consumiendo. Te reís porque sabes muy bien lo que me movés al parpadear. Si tan sólo tu silueta fuese una ilusión, las pesadillas desgarradoras desaparecerían, y mi vida se volvería igual de negra pero sin ese resplandor. Porque sos eso. Un resplandor, que aparece, destella unos segundos y queda perpetuo en el tiempo. Como cuando cerras los ojos muy fuerte y de repente los abrís, queda esa luz, que intentas que se vaya pestañeando más y más. Y si tan sólo te fueras en un abrir y cerrar de ojos... A veces me das nauseas. A veces quiero vomitar cuando escucho tu vo...

-Stop-

Placer, angustia, pereza, astucia, viveza, agonía, alegría, ¿qué mierda pasa acá? ¿qué les pasa a todos juntos que se vienen a encontrar? Amor, odio, pasión, rebeldía, asco, miedo, paz. Pará. Pará, loco. Parenelmundomequierobajar. ¿Qué carajo pasa acá? Locura, extremismo, disgusto, codicia, flagelo, entusiasmo, bajon, no quiero, dejame, volvete. ¿Sentimientos encontrados? ¿Sentimientos? ¿Por qué se ponen de acuerdo? ¡Interrumpen mi sinapsis! ¿Ahora cómo sé qué siento? ¿Siento? ¿Sentiré? ¿Qué? Basta.

Límites

¿Cuál es el límite? ¿Cuánto pesa la conciencia? ¿Cuántas cosas podemos llevar en la mochila sin rendirnos? ¿Por cuántos viajes? ¿Cuánta gente vendrá atrás nuestro? ¿A cuántos queremos llevar? ¿Cuántos son los que realmente queremos que estén ahí? Apuntándonos... Señalándonos el camino. Yo todavía no conozco mi límite. Aún no me encontré... A eso está destinado este blog. O quizás si sé a quiénes quiero llevar conmigo pero no se a dónde voy. No sé cual es mi punto débil, con el cuál me caeré, dejando atrás todos mis sueños de montañas, y de libros, y de música, y de teorías. Todo es una gran teoría, porque si sólo fueran hechos concretos, ya hubiese descubierto qué es lo que puedo soportar y qué no. Sólo es una teoría, intuyo que me amo, que me quiero, que me respeto, concretamente no lo sé... Aún no sé cuánto puedo soportar del otro, ni qué esperar, ni qué no, ni cuál es mi límite. Todos los que yo creí que me frenaban, simplemente los pisé, dejándolos atrás, viviendo el po...

Volvé.

Volvé, por favor, no me dejes con el abrazo. Volvé, no me dejes con la palabra, inquieta, destrozada, sin alma. Volvé. Traeme tu canción. Volvé y haceme feliz. Prestame tu sonrisa. Volvé con tu olor, no me dejes con esta pena. No puedo avanzar. Volvé, te necesito. Acariciame la vida, arropame, envolveme. Te extraño insosteniblemente. Volvé.

Imagina

Quisiera ser más estable. A veces siento que pierdo la imaginación. Me estanco. Sudo. Me miro al espejo y tiemblo. Y me pido tiempo. Ya va a pasar. Sólo es una crisis, los tiempos mejores son los que vienen cuando uno supera las grandes mareas, ¿no?. Y después todo es felicidad. La vida me llena, todo es canción, bebo música, respiro vida, disfruto, sonrío. Pero no imagino. Tan sólo tengo pequeños lapsus en los que la inspiración simplemente pasa cuál ráfaga ventosa de julio. Inalcanzable. Y después llega esto. Intentar explicar por qué me pasa. Y voy a la facultad y hablo de identidad. Y voy al psicólogo e intento explicarle quién soy. Soy quien soy cuando escribo. Y cuando lo quiero pronunciar, mi boca no lo puede emitir. Y hablo de lo que me identifica: las palabras. Y me extraño sentada los martes a las 2:00 am en mi escritorio, con mi teclado húmedo, el olor a café, la pantalla ahí, estática, pero gritándome "Dale! Terminalo! No te vayas a dormir!". Y extraño m...