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Te soñé

Y te soñé... Una vez más... Como siempre. Esta vez mi subconsciente eligió que estuvieses ahí, merodeando en la noche, como si fueses dueño de mi cabeza. Y en este punto creo que lo sos. Por momentos te adueñas de mí como si fuese tuya; me voy, y no me pertenezco, ni al mundo, ni al Sol. Y en otros tiempos sueño despierta con esa fantasía de pertenecerte. Y que me vengas a buscar, y agarres mi valija de virtudes y defectos. Pero nada es real. En tiempos de sueños o de vigilia, sólo sos una proyección, que vaga por las calles demostrando tu altanería. Sólo sos mi idea, esa que anhelo con toda mi vida poder crear. Por suerte tengo mis lapsus en los que puedo escribirte, y crearte, y creerte. Y plasmar tu persona como si fueses algo que no sos ni serás. Esos versos son los que me alejan hacia otro estado, cruel, lastimoso y frío, pero lleno de inspiración. Ese aire que se respira allí, es un poco desgarrador, pero llena mis pulmones de imaginación, y ahí te centro, fugaz, hermoso, ...

Y si no

¿Y sino? No. Quizás no... O quizás sí. ¿Quién sabe? ¿Por qué? Flexibilidad. Yo, vos, nosotros. ¿Cómo distinguir? El mundo, así, revuelto. Todo sin Paz. La plaza, la esquina, así no se puede pensar. Pero no. No es eso. ¿Para qué pensar? Lo más normal es la anormalidad. El amor nunca podrá ser una emoción pasiva ni unilateral.

Quizás

Sé que algún día nos vamos a encontrar. Sin olvidos, ni reproches, sólo el vino y tu paz. Sé que algún día la vida nos va a volver a juntar. Sin el miedo de perderte, con tu sonrisa, tus besos y el mar. Y sé que algún día aprenderemos de eso que llegó y se fue, tan rápido, tan ajeno, tan nuestro pero sin nosotros. Sé que por dentro me recordas, como algo fugaz, y eterno. También sé que el tiempo nos dirá que si quisiéramos despegar, ahí va a estar el Sol para iluminar. La vida nos amaga constantemente con precipitar, pero solamente tu canción es la cura de todo este mal.

Ideas

L a siento. En un abrir y cerrar de ojos me toco el pecho y la siento moverse. Como si fuese una brisa; la idea, penetrante quiere asomar. Cuando me levanto de la cama, ya me da indicios de que ese día va a aparecer. No sé como descifro su mensaje, pero ese día florece, mágicamente, como si tuviese vida propia. Y espera el momento oportuno para salir. A veces tarda días, meses, años. Otras veces se inquieta, junta mucha información y pide que la escriba, en ese momento, no importa el contexto.  La mejor parte es cuando la siento elevarse, atravesando cada una de mis neuronas, como si estuviese en un colectivo paseando por mi sinapsis. Y cuando llega a destino, ahí, en el área de trabajo que controla mi imaginación, mi creatividad, sonrío, no importa mi pelo, si estoy en la calle o en el tren, si mi novio me captura o si camino mientras llueve, colapsa su afán y nace, esa idea, única e irrepetible, que completa un poco más mi colección.

Sé

Yo lo sé. Lo sé muy bien. Te juro que lo sé. Y no me arrepiento. Los golpes son huellas. Y de ello se aprende. O no. Pero lo sé. Sé qué se siente cuando respiras y duele. Esa puñalada en el hígado, que perfora, y sigue latente, el dolor está, desgarrándose, lentamente; y mientras tanto respirar, con los mareos, las punzadas, mientras el corazón, ahí, con su sístole y diástole sin risa, sin amor... Sé que se siente cuando sufrís la parálisis mental, el colapso, la desorientación; el abrir y cerrar de ojos que no te aclara la vida, las calles movidas, el sueño sin sueños. Sé qué se siente cuando estás ahí, en la cama, sin poder mover los pies, y te levantas, empujando al mundo con los meñiques, todo es espuma, pero pesa tanto... Y llegas a tu casa, sin poder vaciar la mochila, con el peso en la espalda, con la nuca dada vuelta. Sé lo que se siente. Te juro que lo sé. A veces miro la Luna, y me sonríe. No sé si es porque está orgullosa, o se me caga de risa. Pero en ese momento, ...

Ahí viene...

Y ahí viene... Qué histérica de mierda. Me escucho y me doy... no sé... ASCO. Eso, sí, asco. Vomito palabras sin piedad porque vienen a mí de una manera incesante. Me enredo, me piso, me aplasto, todas las ideas vienen a mi paladar antes que yo termine de decir la anterior, y de nuevo, y mi cerebro es una máquina que no puedo programar su funcionamiento. Simplemente sucede. Quisiera hablar cuando él lo necesita, o simplemente explicar lo que le pasa, o que mi boca pueda expulsar lo que él tanto acumula… Pero no. Mi cuerpo está desencontrado. Simplemente hace catarsis cada vez que sale. Qué se yo. La cuestión es que estas parado en mi vista, intentando comprender lo que mi cabeza loca quiere transmitir. Y yo lloro de angustia y de sudor, y de contención y repulsión, y de alivio porque al fin estoy hablando, pero no como yo desearía. Lloro porque quiero que me sigas amando después de esta discusión porque simplemente intento explicar lo inexplicable. Estas ahí, TE VEO. Te sien...

Miedo

Estoy aterrada. Ya no me acuerdo cómo se hacía esto. Perdí mi alegría y mis convicciones; sólo queda el miedo. Eso me aterra. Lloro por el miedo que me genera mi miedo. A todo. Tiemblo. A veces sueño que mis temblores me provocan pesadillas. Una pesadilla de otra pesadilla. Y no puedo salir de ellas. Me despierto, sudo recuerdos, ¿dónde quedó mi paz? Intento salir, pero es un largo camino, y todos los días inhalo y exhalo tras pasar cada árbol, cada pozo, cada piedra. Y cada obstáculo es un nuevo presente y un pasado no pisado. En cada obstáculo me cruzo con todos los males que me paralizaron, con cada punzada que me hizo sangrar. Pero cada vez que miro las cicatrices que me dejaron cada una de ellas, me doy cuenta que nada me hizo sangrar tanto como esto; estoy perdida. A veces me quedo sin aire, siento que no puedo respirar del dolor que me causa simplemente pensar. Perdí mi mayor rasgo, mi mayor característica, perdí mi todo: ya no puedo imaginar. Me duele lo que imagino. Se...