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P ausa

Acá estoy, mi amor, sentí mi mano,  mi beso, el calor, acá está siempre la pausa. Cerrá los ojos, abrí el corazón, mirate y mirame, somos poesía, somos canción, todo deriva del verbo. Respirá, sentí,  como si fuera una película en la que sólo corremos por la vereda, y acá estará siempre la pausa. Cuando todo es gris, mi amor, en la bruma de la oscuridad, sentí mis latidos, y todo se esclarecerá. No te aferres, volá, como si todo fuese de nubes, y el cielo infinito, pero acá estará siempre la pausa. No te olvides jamás que acá en casa siempre hay amor, lleno de risa, sin dolor, la pausa en un abrazo y todo es vapor. 

A m o r t i g u a r

Estoy cansada. Cansada de manifestar mi voluntad sólo en mis pensamientos. Cansada de ver una mariposa y sentirla libre, cuando yo soy igual que ella y no me asimilo ni un poco. Cansada de escucharme todos los días en mi cabeza, rogando algún día ser escuchada por vos. Cansada de ver la Luna y acordarme cuando todo era una mentira y ni siquiera callaba. Cansada de callar, ver y omitir. Si sólo se trata de pifiar y sonreír. Estoy cansada de todas y cada una de las personas que se miran a sí mismas con esos ojos de poder y lealtad hacia su propio cráneo, cuando todos tenemos un corazón que palpita fuerte y dice presente. Cansada de que cada golpe parezca censurado y cada caída esté amortiguada, como si el dolor de chocar no existiera, como si de él no se aprendiera. No se aprende a los golpes, se aprende de los errores, y si caíste, es porque erraste, y si sentiste el impacto vas a poder sentir la felicidad plena cuando te llegue. Estoy cansada de que cada palabra sea tan punzant...

Poema a las nubes

Otro Valentín, mi enamorado, que brindo al cielo con mi copa en la mano; otros tantos de los días que abrazo al aire extrañando. Otro Santo, de esos Santos, que me ahogo entre lágrimas, sólo recordando entre las manos cuántos momentos es que han pasado. Otro 14, ese número tan cobarde, tan insignificante pero anclando un recuerdo, un amor, un sueño, que cumplió su cometido sin quedarse en el tiempo. Otro febrero, otro martes, otro jueves, otro árbol que no florece, otra pena encastrada en la cama, otro viento que se lleva tu alma. Por lo menos te regalo un poema, una suerte de reencuentro, en la Tierra o en el Cielo, esperame, mi amor, que ya te encuentro.

Palabras

De vez en cuando el paraíso se siente en las entrañas. No hace falta explorar el cielo para encontrarlo, simplemente acariciar el vientre y exponerlo al contacto puramente mágico del sentimiento, ese claro y fuerte sentimiento, que aparece cuando se emite una vocal, unida a una consonante, o a otra vocal, dependiendo el orden, dependiendo la sinapsis. Cuando dos letras se conectan e intercambian su sentido, y forman una palabra, ahí todo deja de ser vacío, todo cobra sentido, todo puede verse con luz y esa oscuridad tan honda y estrecha que habitaba en el planeta deja de existir, por un momento, mientras se pronuncia, o se lee, o se piensa. No hace falta que esté, puede ser tácita, puede ser un hilo de vida que se alarga a medida que se baila al son de la prosodia, o de la conciencia, o de la inconsciencia. La palabra define al hecho y el hecho a la palabra. Son paralelos, y a veces unen sus manos para fortalecer su relación. Pero quizás su amor no es tan fuerte como el nuestro. Quizá...

Brevísima historia

Sus pies inquietos me despertaron. La cama estaba fría, había un abismo entre cada cuerpo, sentía que estaba congelándome. Nunca dormimos tan espaciados, esa noche presentía lo malo. Pero era tal el cansancio que acabó por envolverme. Aún así me mantuve de espaldas, estaba expectante, no sé, lo presentía, sabía que algo iba a pasar, y el no moverme era una forma de esperar lo peor. Sentí su mano en mi pelo, y cerré los ojos. No quería que supiera que estaba sintiendo cada segundo de su respiración. Perdía sus dedos en mi pelo, y en mi cuello, me acariciaba tan sigilosamente que se me erizaba la piel. Y entre medio siento una congoja, no mía, sino de él: estaba llorando. Supuse que no quería hacer ruido, pero aún así entre tanto se sentía alguna que otra lágrima queriendo no callar. Y comenzó a hablarme. Temía por lo que fuera dicho, porque sabía que era todo lo que no supo decir en la vigilia de nuestros días. Temía porque sabía que se lo había guardado y lo que se mantiene en si...

Qué lástima

Qué lastima no haber sido nada, no haber dejado todo, no habernos perdido en el alba. Qué lástima que no supimos ser, que caminamos sin sonreír y no nos vimos amanecer. Qué lástima no conservar los olores, los sabores, los amores, y quedarnos con el hambre. Qué lástima la vida sin vos, sin dos, sin sol, sin ton ni son. Qué lástima no vivir, pero qué bueno que te dejé ir, encontrate con alguien que te haga feliz.

Basta boludo

Basta boludo. Quere, amá, abrazá, hasta que se quede sin aire. Basta boludo. Dejate de joder. Que la piba te quiere, y eso no es poca cosa. Si no se puede, seguí tu camino contrario. A otra ruta, vía Roma. Ella también va a seguir. Basta boludo. No la lastimes, no es el fin del mundo, no deja de girar la Tierra ni se estanca el río. Vas a concer a otra y ella también será feliz. Basta boludo. No rías de sus lágrimas ni festejes que está golpeada. Porque vos estas peor. Perdiste la esperanza y eso te deja más tirado. Basta boludo. Dejate de molestar, que el que pega sin razón está anclado en el fondo del mar.