El que ama y se deja amar, estará toda la vida preso de la libertad.
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"Por suerte ya he establecido qué cosas no pienso dejar a dejar: tu risa llena de estrellas; el rock, el vino y el bar."
"Cuando nada tengo por escribir, ya venís con tus besos de tinta a escracharme el corazón."
¿Encontrarme? ¿De qué estoy hablando? ¿De aprender de mí? ¿De saber lo que quiero? ¿Qué? Sí. Definitivamente, quizás, tal vez, sea eso. Encontrar. Se. Vivir con uno mismo. Si al fin y al cabo el dolor es la misma patada en el culo. Asumirse. Auto flagelarse. Consolarse. ¿Para qué? ¿De qué me sirve eso? Nada, qué se yo, no sé. Quizás es miedo, quizás es pánico, quizás es la puta verdad que al final somos lo que construimos.Y para mí no es así. Me pongo en ortiva y me contradigo. Acá me planto. SOMOS LO QUE SOMOS Y LO QUE QUEREMOS SER. Y no importa el resto. Podemos construir y derribar cuantas veces se nos de la gana. Quizás sea eso. Miedo. A construir. Miedo a la satisfacción plena de lograr. Y de sufrir mientras se logra. Miedo a no sé qué. Porque se sufre por todo. Hoy en día todo es sufrimiento: ir a cursar, esperar el bondi, que te toque una vieja charlatana, que el profesor se ponga en gil, que haga calor, Gimnasia... Todo es una patada en las bolas. Hoy en ...
Siempre estuve sola. Algunos dicen que la soledad es para pocos bien estructurados, amueblados de rutinas y polución laboral o estudiantil. Pero todos estamos solos. Y yo siempre estuve sola. No estuviste vos. Ni la terapia ni la vocación dan cuenta de esta atrocidad. Nadie me lo dijo tampoco, porque siempre estuve sola. Y crecí, refugiada de toda la realidad inconsciente que solo algunos pocos saben convertirla. Todos nos cegamos con las lágrimas y el primer abrazo que figura. Nadie está ahí, ese abrazo tácito es tan hipócrita como todos dando abrazos sin sentido por la vida. Y no hay n a d i e . Ni en las buenas ni en las malas, ni en el consuelo ni en la alegría, ni en tu casa ni en mi casa, ni en las vidas vacías ni en las llenas. Todos nos damos la espalda recíprocamente porque seguro no hubo tiempo, o no tuviste ganas, o las tuviste pero preferiste no hacerlo. Y así la vida va pasando a cientos de kilómetros por hora. Y estamos solos, por todos los momentos que dejamos pasar...
Y ahí viene... Qué histérica de mierda. Me escucho y me doy... no sé... ASCO. Eso, sí, asco. Vomito palabras sin piedad porque vienen a mí de una manera incesante. Me enredo, me piso, me aplasto, todas las ideas vienen a mi paladar antes que yo termine de decir la anterior, y de nuevo, y mi cerebro es una máquina que no puedo programar su funcionamiento. Simplemente sucede. Quisiera hablar cuando él lo necesita, o simplemente explicar lo que le pasa, o que mi boca pueda expulsar lo que él tanto acumula… Pero no. Mi cuerpo está desencontrado. Simplemente hace catarsis cada vez que sale. Qué se yo. La cuestión es que estas parado en mi vista, intentando comprender lo que mi cabeza loca quiere transmitir. Y yo lloro de angustia y de sudor, y de contención y repulsión, y de alivio porque al fin estoy hablando, pero no como yo desearía. Lloro porque quiero que me sigas amando después de esta discusión porque simplemente intento explicar lo inexplicable. Estas ahí, TE VEO. Te sien...
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